6 de febrero de 2012

El Séptimo Cielo

1917, Chico (el tierno James Stewart) es un excéntrico joven (Y ateo... ¡¡¡Horror!!!) que trabaja limpiando en las alcantarillas de París. 
Está harto de la soledad y de su trabajo... y parece que ese Dios al que todo el mundo venera le ha dado la espalda, razón de su cinismo.

Una noche, salva de ser encarcelada a Diana, una joven de supuesta vida alegre (que vive con su malévola hermana, quien además es dueña de un parisino burdel y trata de obligarla para que trabaje en el oficio más antiguo del mundo), y lo único que se le ocurre es decir a la polícia que ella es su esposa.

El gendarme advierte que irá a su hogar a comprobar si eso es cierto, por lo que Chico se lleva a la muchacha (la felina Simone Simona su humilde casa, un séptimo piso en un laberíntico edificio de infinitas escaleras en los suburbios de Montmartre. 




Diana resulta ser una tierna y cariñosa joven que está harta de vivir bajo el techo de su hermana y de soportar sus maltratatos y desaires; lo único que desea es un poco de comprensión y amor.
Poco a poco,  ella va superando sus miedos (a las alturas, a la vida, a enamorarse...) y él su temor a abrir su corazón, así que entre ambos va germinando una amistad que desemboca en una bonita historia de amor que se pondrá a prueba al ser  reclutado Chico con el estallido de la guerra.






Dirigida por Henry King, El Séptimo Cielo (Seventh Heaven originariamente) es la adaptación  tanto de la obra de Brodway como de la película muda que se rodó diez años antes y fue todo un éxito.

En la fecha de su estreno (1937) este remake pasó sin pena ni gloria, y algunos de los motivos fueron el forzado (e increíble) acento francés de Jimmy Stewart y que la adaptación muda era francamente excelente. Hay que decir que por motivos de agenda el papel  fue rechazado por Tyrone Power, ya que es evidente que el aire varonil y chulesco del protagonista nada tenía que ver con el bonachón de Stewart, por lo que el personaje se resintió por su falta de ademanes de macarra y su incapacidad para transmitir ciertos aires de chulería (comparando con los otros actores que hicieron de Chico).
 El resultado de esta mutación involuntaria confiere a Chico otra forma de ser y es la de un joven tierno, peculiar y soñador, que quiere luchar y dejar de ser un don nadie y por ello a los miembros de la Wasabi Manor nos ha encandilado.






Otro detalle que no nos ha pasado desapercibido ha sido que cuando Chico se marcha al frente con sus amigos y vecinos para generar dramatismo se encadenan unas grabaciones de archivo de la Primera Guerra Mundial, en la cuales se ven unos soldados marchando, y transiciones de imágenes que contienen explosiones y humo en el frente, que lamentablemente no han pasado lo que se dice la prueba del tiempo y provocan alguna que otra risa (macabra).

Obviando estos detalles, El Sétimo Cielo es una preciosidad (idónea para pasar un muy buen rato), que si bien explica una historia mil veces vista, conserva su encanto. Amor, esperanza, adversidad, el anhelo de tener un hogar y de crear vínculos...






Entre los puntos fuertes de El Séptimo Cielo, tenemos el piso de Chico (eje vertebral de la historia), que es un humilde rincón con unas fantásticas vistas, y es de esas veces que gusta disfrutar del resaltado decorado, las interminables escaleras del edificio o los difuminados fondos y paisajes pintados que conforman  la sempiterna belleza de la Ville lumière.

En consonancia con las luces y las sombras de la historia, el elenco, formado por el padre Chevillon (un cura bondandoso), Nana (la mercader de féminas y terrible hermana de Diana) o el extravagante Aristide, un vecino del laberíntico edificio que ocupa su tiempo vaticinando el futuro mediante la astrología y que sabe todos los chismes y rumores gracias a que sus gatos corretean por todo el barrio y le cuentan las buenas nuevas.


Nos quedamos con la frase que durante años hace que permanezca la esperanza de los personajes principales: Chico, Diana y el Cielo.



Como no tiene trailer, os pongo una escena que a más de uno le va encantar.









Con seis edulcorados wasabis maullamos en cualquier tejado de París escuchando vuestros secretos para contárselos a Aristide.






7 comentarios:

Roy Bean dijo...

Sólo quería apuntar que esta versión, del 37, es el remake de una de similar nombre, pero muda, realizada por Franz Borzage justo diez años antes (1927). Yo he visto las dos, y la verdad no sé con cual quedarme porque la versión del 27 es una autentica obra de arte.

Saludos
Roy

Sidhe dijo...

Correcto apunte Roy, yo también lo comento en la reseña cuando hablo de que es un remake de la obra de Broadway y como curiosidad, también de una obra silente.


Saludetessss

Roswell dijo...

Ay, Diommío, que hay que poner más atensión... ;)

Jesús Fariña dijo...

Felicidades por ese 5º puesto, te incluyo en mi blogroll para seguirte. Un saludo.

http://mejorespeliculasdelahistoriadelcine.blogspot.com/

Sidhe dijo...

¡Gracias Jesús y felicidades por tu merecido segundo puesto! Te dejé ayer un mensajito en tu blog ;)


Saludos

The Land Beyond the Sunset dijo...

Me gustó mucho esta versión con Stewart. Es bonita, como dices. Una película para ser feliz. Más tarde pude ver la primera versión, la muda, y me decepcionó un poco comprobar que eran prácticamente iguales, sólo que esa era con sonido. Tal vez el Chico mudo era un poquitín más adecuado, pero ambas Dianas son igual de dulces e inocentes :)
Muy recomendable ver la otra versión

Sidhe dijo...

La tengo pendiente, no tardaré mucho en verla, saludos!!