28 de noviembre de 2012

Holy Motors

Ganas le teníamos a la vencedora de esta pasada edición de Sitges, y tras una leve espera, llegó a la pantalla grande la peculiar visión de Léos Carax del séptimo arte. Y no podía ser de otra manera, no exenta de cierta polémica y de una pequeña ración de provocación. Surrealista, confusa y muy experimental, aterriza Holy Motors, la última obra del irreverente Carax, del cual no creo que a estas alturas sea necesario recomendar la inclasificable Los Amantes del Pont Neuf.

Volvamos a Holy Motors. Céline (Édith Scob) es una refinada chofer que conduce y dirige a Oscar, el protagonista, y que además coordina su agenda y se dedica a proporcionarle un rumbo vital.
Él es un hombre que adopta diferentes identidades a largo de una jornada, deambulando por la Ciudad del Amor con una extraña misión... ¿Te subes al coche y hablamos por el retrovisor?




Si alejamos el ego y la frivolidad que en mayor o menor grado rodea al mundo de interpretación nos queda lo mejor que se puede ofrecer al espectador: las emociones.

De ello, de una anticuada limusina como metáfora de la opulencia y ostentación del cine e incluso de la nostalgia por épocas pasadas (presentes y futuras) y de los personajes que moldean el mundo de la ficción, pretende hablar (ni más ni menos) que Holy Motors.




Tenemos como pieza imprescindible al poliédrico personaje principal (interpretado por Denis Lavant, actor fetiche de Cárax), que cada vez que abre su carpetita encuentra lo que denomina un expediente. Ello es algo que contar, un personaje al que poner alma, piel y corazón... Y nosotros, desconcertados y atónitos, observamos el proceso y el desenlace de cada historia. Todas, van componiendo el collage con tintes autobiográficos que ha diseñado el director como eje vertebral de la película.


No quiero revelar más de lo estrictamente necesario, pero huelga decir que el metraje es largo (casi dos horazas) y hay que armarse de paciencia, pero la peli compensa por la vistosa fotografía y la curiosa banda sonora que, acorde con la película, es variable y ecléctica.  El guión y sus once historias las deberíais juzgar por vosotros mismos; nadie podrá guiaros en tal menester. 





En esta ecuación, en la que Eva Mendes se calza el papel de mueble de Ikea con burka y pelucaza, puede que del dúo de stars,  sea Kylie Minogue la que no salga tan mal parada como parece, ya que aporta un punto frívolo y musical que puede parecer un cruce entre Kim Novak y Debbie Reynolds salvando las distancias y sin acercarse a ninguna de las dos rubias.

Referenciando a grandes (o bizarras) películas, a impecables bandas sonoras y compositores, a cuentos e incluso a fotógrafos que forman parte de la historia contemporánea, Holy Motors no deja indiferente aunque puede que no agrade en su conjunto. Hay historias profundas, ácidas, paródicas, livianas, curiosas o dramáticas, hay instantes musicales, mudos, violentos, tiernos y ambiguos... Pero orquestados de una forma tan arbitraria y extravagante que provocan lo que el director quería: desconcierto y extrañeza.





Empatizaréis con ciertos personajes (dato: Léos Carax es el anagrama del nombre real del propio director, Alex Oscar no hace falta ser un lince ibérico para atar el resto de piezas), odiaréis a otros, puede incluso que descubráis algo nuevo -aunque sea para decir que os ha parecido una mierda- y sea lo que sea On trouve tout à la Samaritaine. 

No es un viaje fácil pero sí intenso.
En mi caso, esperaba algo un poco más extremo, y esta Holy Motors me ha sabido a poco, pero a suficiente, así que con seis retorcidos wasabis apago el proyector y  con el trailer me despido por hoy.











No me puedo ir sin dejar  una de las canciones de Doctor L. Ya me podéis lapidar por las vías comunes, wasabitas.






18 comentarios:

Roy Bean dijo...

Tremendas ganas, con lo que me gusta Carax creo que lo voy a pasar bien.

Saludos
Roy

María José Agudo dijo...

Tengo ganas de verla pero es una propuesta que solo llega a grandes ciudades y con el tiempo a filmotecas, así que por ahora me quedo con las ganas :(.

Es cine de autor con mayúsculas, pero aún sin verla, está claro que es una propuesta arriesgada y en donde cada espectador sentirá algo diferente.

Saludos y felicidades por vuestro blog.

Cine en conserva

Anny Rozas dijo...

Jaja que buena analogía la de Mendes con un mueble..

Si algo me queda por decir de Holy Motors es que Carax no nació para la indiferencia. Si bien no es tan extrema como la pintaban, es una película que brilla por sí misma, no necesita ni de buenas ni de malas críticas para causar curiosidad.

Saludos!

Te dejo una pequeña referencia de Holy Motors de mi blog.

http://elojodebaltasar.blogspot.com/2012/11/el-cine-es-surrealista.html

daniel dijo...

Igual que el Sr Juez, le engo muchas ganas a esta pelicula. Si no hay problemas la veo esta semana :)

deWitt dijo...

Pues yo confieso que también tengo muchas ganas de ver Holy Motors. Los trailers que vi me encantaron, así que a ver si no demoro más "mis deberes".

Wa-Saludos

Charly Hell dijo...

Me pica la curiosiad, pero algo dice que no me va a gustar. Muchas críticas que he leído por ahí se ceban bastante con esta cinta. Habrá que verla para opinar.

Saludos.

Enrique Hormigos dijo...

Como mola vuestra mascota.

SBP dijo...

Hola Sidhe y Roswell,

Pues realmente ya he "casi" leido un par de criticas sobre esta película, Creo que en total contabilizao 3 de todos los blogs que sigo.

Y al final, tendré que animarme a verla, aunque... ¡ no se si será demasiado estrámbotica para mi !

Pero si vosotros la recomendais... bien vale la pena arriesgarse. ;->

Un abrazo Sidhe & Roswell.

Mertxe dijo...

Bueno, la vimos ayer. En principio no entendí nada, y (será por la hora) tuve que luchar conmigo misma para no quedarme dormida. Será que estamos viciados a las estructuras narrativas típicas, pero, com muy bien comentaís en vuestra crítica -que comparto 100%- porvocó desconcierto y extrañeza. Aunque contiene fragmentos brillantes, como la danza en el traje de animación 3D, hay que ser un expectador muy paciente para aguantar tanot desconcierto, y sí se hace larga. Si se darse una vuelta por el mundo en limusina se trata, yo me quedo con Cosmopolis.

Javier Simpson dijo...

La tenía para ver, pero ahora igual me lo pienso algo más porque hay mucho acumulado en la lista. De todas formas no pinta nada mal, Sidhe.
Un abrazo.

miquel zueras dijo...

Me ha gustado. Es como el Manifiesto Dogma en plan gamberro. Es impactante pero también creo que le perjudica ese excesivo metraje que al final deja un efecto de acumulación. Saludos. Borgo.

Enrique Hormigos dijo...

me abuuuurroooo...

Sidhe dijo...

Vaaaaaaa que mañana publico un algo, que voy pillá de tiempo y últimamente no tengo las narices ni aquí ni en blogs ajenos jajaja

Enrique Hormigos dijo...

¡Ole Ole!

domive dijo...

Hello, my friend! Si lees esto es que estás de enhorabuena :) Como sabrás (tal vez, quién sabe), mi blog ha sido elegido en uno de esos concursos cadena llamados "meme" y entre los nominados que a mi me toca premiar no podía faltar tu blog. http://elrincondedomive.blogspot.com/2013/01/premios-bloggeros-ii-best-blog.html Felicidades y gracias por tu esfuerzo! :)

UTLA dijo...

¡¡ Sidhe !! ¡¡ Roswell !!

Volver por favor.

Espero que esteis bien.

Un abrazo.

Sidhe dijo...

Salvo una gripe intermitente que ahora guerrea estamos como rosas.


Pendiente:Tengo que publicar- tengo que publicar- tengo que publicar :)

Jose Fernández dijo...

Hola Sidhe!!! Esta no la he visto :( pero me encantó Los amantes del Pont Neuf. Me la apunto en la libreta de pendientes. Se os echa de menos...

Saludos,

Jose