Lo primero que te viene a la cabeza al ver a Mónica es que es un esperpento.
Esta mujer, que parece sacada de una película de John Waters o de Almodóvar (o de alguna canción de Sabina), lleva ejerciendo la prostitución más de 30 años, y al llegar hace 20 a la Ciudad Condal ha hecho historia en el entrañable barrio del Raval.
El documental Mónica del Raval, dirigido por Francesc Betriu en 2009 nos ofrece un pormenorizado repaso a sus andanzas personales, y, cómo no, a una trayectoria profesional trufada de anécdotas a cuál más bizarra, todo ello narrado de primera mano por esta simpática artista de las bajas pasiones.
De un pequeño pueblo manchego al barrio chino de Barcelona. Mónica es su nombre y esta es su historia.


