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5 de octubre de 2010

Sitges 2010


Os podría hablar de la extraña sensación que tuve al ver Dead Snow y os podría comentar que os entretuviérais viendo Suck, una graciosa y musical comedia vampírica altamente recomendable, pero empiezo ya a recoger los bártulos, mi hacha y mi sangre falsa, que ya tenemos (por fin) a la vuelta de la esquina El Festival internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya (este año en pleno homenaje a El Resplandor, 30 añitos de nada).

Así a priori y con las entradas ya compradas, siento una enorme decepción al no poder ver la nueva película de Kitano (¿Cómo se les ocurre ponerla entre semana? Podrían haber hecho un cambiazo con la de Crepúsculo… ahí dejo la sugerencia.)

Por otro lado, por fin ha llegado el tan ansiado encuentro con Richard Kelly, director de la maravillosa Donnie Darko, película que, sin miedo a parecer freak, me ha acompañado desde hace mucho tiempo todos los 28's de Octubre (creo que ya van 8 o 9) y que es una de esas cintas que según el momento vital o el estado de ánimo en que me encuentre, la percibo y la interpreto de forma distinta.


Este año voy a un par de maratones y haré un poco de degustación cinéfila.
Iremos informando, pequeños.

10 de agosto de 2010

CASI de todo

Ya lo sé, ya lo sé... verguenza debería de darme el no haberme paseado en tanto tiempo por mi jardín...

Os podría hablar de las risas que eché viendo Plan Imperfecto (Stephen Dorff está maldito, nunca mejor dicho), la sorpresa que me llevé viendo Daybreakers (ya sabéis, los vampiros están más vivos que nunca).

A destacar también las siestas que me he pegado intentado ver la última entrega de Piratas del Caribe o cómo me robó el alma la terrible a la par que fantástica Precious.

El Verano empezó mientras estrenaba el aire acondicionado de un cine viendo Que se Mueran los Feos (muy divertida y ligera; recomendable para cualquier ser humano) y ha seguido avanzando con películas que iré comentando durante estos días.


En todo este tiempo nos hemos despedido de Lost (lo importante no fue el final, sino el camino). Hemos seguido los pasos de Sookie en True Blood, las gotitas que dejaba Dexter y hemos descubierto más colmillos que nos encantan en Vampire Diaries.
Y cómo no, nos dejamos querer por Fringe.



Saludos estelares, queridos soñadores.

2 de octubre de 2008

True Blood


¡¡Buenas!!

Aprovechando que tengo una faringitis, estos días me he puesto un poco al día. Allá voy...


Allan Ball (A dos Metros bajo Tierra) regresa con una serie de colmillos, sucesos extraños, telépatas soñadoras y grandes dosis de sexo.
Llama la atención la idea de cotidianizar una convivencia tan conflictiva como la de vampiros y humanos, con sus temores, sus recelos... y sobre todo teniendo en cuenta que los primeros han decidido hacer de dominio público su existencia -sobreviven teóricamente con sangre sintética embotellada, conocida como True Blood- y limar asperezas...

Pero eso en aparencia no ocurre en Bon Temps (lo de decir que en catalán significa buen tiempo lo tenía que decir o exploto) hasta que llega Bill Compton, primer vampiro que se instala en la ciudad, y que además entabla amistad con una singular camarera del bar Merlotte's...
La polémica y el morbo ya están servidos.


Desde los créditos hasta el final de cada capítulo, sólo se puede decir una cosa: es adictiva.
La serie pasea por la doble moral, por el sexo en muchas variantes (sí, corazones, variantes), por el amor y el desamor, y sobre todo por la bajeza tanto de humanos como de vampiros.
Está claro que en cuatro capítulos ya ha empezado a sembrar dudas, intrigas y mucho, mucho suspense.


Esperemos que ni el ritmo ni los personajes decaigan (menos mal que hicieron un cambio en el personaje de Tara, la mejor amiga de la protagonista, porque la del piloto era una histérica muy cargante).
Esta será por el momento mi recomendación en cuanto a series recién horneadas.


El piloto de The Mentalist no me ha acabado de gustar (es un poco más de lo mismo: miembro de polícia con habilidades especiales para zanjar casos), pero le daré un par de oportunidades, ya veremos qué tal evoluciona.



Parece ser que al fin los catetos de CBS no le han dado una segunda oportunidad a Moonlight (está comprobado que si a mí me gusta una serie tiene que cancelarse, menuda suerte la mía... pero tranquilas, fans de Alex O'Loughlin, que todavía le quedan cuatro años de contrato con la cadena y no van a desaprovechar a nuestro querido macarra).

22 de abril de 2008

Moonlight

Moonlight es simple y llanamente una serie de vampiros en la línea de lo que pudo haber hecho la zoqueta de Anne Rice si no se hubiera dedicado a escribir sobre otros temas que poco o nada vienen al caso.

La historia se reduce a Mick St. John, un detective que a la par de ser un no muerto, se dedica a investigar casos (no hace falta decir que por regla general son de desapariciones y asesinatos) y a mantener a raya a su particular Julieta, una pizpireta y mortal periodista de sucesos de una página web con la que comparte un pasado que ni ella misma conoce.

La serie es entretenimiento, cutrez argumental, acción y dosis de azúcar (está claro que su target de espectador es femenino), pero tiene capítulos que ya hubiera deseado Buffy Cazavampiros en sus buenos tiempos.

Lo mejor, el elenco de vampiros principales y las historietas a lo Amantes de Teruel (no me creo que esté escribiendo esto).
Lo peor, es que un guión con algo más de carne no estaría nada mal (y unos personajes con un poco más de mala leche, puestos a pedir).


No me extrañaría que al fin la CBS se decida por hacer una segunda temporada (ha habido campañas de las fans que incluyen donaciones de sangre y quejas masivas).
Esperemos que le den una segunda oportunidad, que series de vampiros que entretengan crean una cada década (en esa lista insisto, no está Buffy).

La Fox ha comprado los derechos recientemente. Supongo que en Verano o en Otoño ya la tendremos en parrilla (y podréis enviarme esos mails tan agradables que desde el pequeño parón no recibo.

El otro día (soy consciente del nivel de la serie) llevé dos capítulos a casa de unos amigos para que me diesen su opinión (la última vez les llevé Perdidos y se encerraron en pleno campo a ver la primera temporada), y a modo de reflexión, tras ver el segundo capítulo me dijeron: ¿En serio ves esto?

Sí, el protagonista de la serie es una fritada de Lestat y los personajes no son más cursis porqueno hay quien aguante tanto amor por segundo, pero siempre os comunico lo que me gusta y lo que no, y a estas alturas, no voy a empezar a esconder ni una cosa ni la otra.


No lo puedo evitar, los vampiros con corazón son mi eterno punto débil.